Hay planes que definen el verano adulto. Uno de ellos es, sin duda, el picnic en la playa con amigas. Nada improvisado, nada excesivo. Solo buena comida, conversaciones largas y ese lujo silencioso que consiste en hacerlo todo con intención.
Porque hoy la playa ya no es solo sol y arena: es escenario. Y como todo buen escenario, necesita una cuidada puesta en escena. Desde la comida hasta el lugar donde sentarse —sí, también la silla de playa importa.
El nuevo picnic de playa: menos cantidad, más estilo
Las mujeres que entienden de moda y estilo de vida lo tienen claro: la clave está en llevar poco, pero bien pensado.
Olvídate de neveras imposibles. Piensa en recetas frescas, fáciles de compartir y tan bonitas como sabrosas:
*Ensaladas de pasta corta con pesto suave, tomates cherry y burrata
*Focaccias individuales rellenas de verduras asadas o mortadela trufada
*Fruta cortada (melocotón, sandía, cerezas) en recipientes elegantes
*Hummus o labneh con crudités
*Un vino blanco bien frío o kombucha artesanal
Todo se disfruta mejor cuando se saborea sentada cómodamente, sin prisas.
Sentarse bien también es parte del plan
Aquí entra en juego el gran aliado del picnic chic: las sillas de playa.
Las editoras lo saben: una buena silla de playa plegable transforma la experiencia. Permite sentarse a la altura adecuada, apoyar bien la espalda y disfrutar de la comida sin estar incómoda sobre la arena.
Las favoritas son las sillas de playa plegables y las sillas plegables de playa, fáciles de transportar y con diseño limpio. Una silla plegable de playa ligera es perfecta para llevar junto a la bolsa térmica y la manta.
Alta o baja: la elección dice mucho de ti
No todas las sillas son iguales, y elegir bien marca la diferencia.
-La silla de playa alta (o las sillas de playa altas) es ideal para un picnic elegante: permite comer cómodamente, conversar y levantarse sin esfuerzo.
-Las sillas altas de playa son las preferidas para comidas largas y sobremesas infinitas.
-En cambio, la silla de playa baja o las sillas de playa bajas funcionan mejor para un momento más relajado, casi mediterráneo, cerca del agua.
Y si el plan se alarga, una silla de playa reclinable añade ese punto de descanso perfecto tras el postre.
El lujo de lo sencillo
No se trata de acumular. Se trata de elegir.
Unas buenas sillas de playa plegable, una comida pensada con mimo y la compañía adecuada convierten una mañana cualquiera en un recuerdo de verano.
Porque el verdadero picnic chic no tiene que ver con aparentar, sino con saber disfrutar.
Sentarse bien. Comer mejor. Reír sin mirar el reloj.